Qué mide exactamente
Lo mismo que mide un ATS —el programa con el que las empresas filtran postulaciones antes de que las lea una persona—. Leemos la vacante y extraemos sus palabras clave: herramientas, conocimientos, funciones, metodologías. Entre diez y quince términos, los que el aviso repite y los que pone al principio. Después buscamos cada uno en el texto de tu hoja de vida, con sus variantes: «gestión del desempeño» cuenta aunque diga «gestión y seguimiento del desempeño».
El porcentaje es la proporción que aparece. No es una nota ni un pronóstico: es una medida concreta de cuánto habla tu documento el idioma de esa vacante. Es la misma medida que usa la herramienta de pago para decidir qué insertar.
Qué no hace
No usa inteligencia artificial generativa para juzgar tu hoja de vida, y eso es a propósito. Un modelo daría una opinión distinta cada vez y te haría esperar; esto da siempre el mismo resultado para el mismo documento, en menos de dos segundos. Tampoco reescribe nada: te dice qué falta, no lo pone por ti. Eso es lo que hace la versión completa, en sesión y con la herramienta, y es lo que se paga.
Y no guarda tu hoja de vida. El archivo se procesa en memoria y se descarta al responder. Lo único que registramos es el resultado en números —porcentaje, cuántas palabras clave, cuántas páginas— para limitar el uso por dirección IP y saber si la herramienta sirve. Ni el texto, ni el archivo, ni tu nombre.
Cómo leer el resultado
- Menos del 40 %: tu hoja de vida y la vacante hablan idiomas distintos. O no es tu vacante, o tu documento describe lo que hiciste con palabras que el reclutador no usa. Casi siempre es lo segundo.
- Entre 40 y 70 %: tienes el perfil y se nota a medias. Las palabras que faltan suelen ser las que sí sabes hacer y no escribiste, o escribiste de otra forma.
- Más del 70 %: pasas el filtro. Ahora decide el orden, los logros con cifras y que la hoja de vida no pase de dos páginas.
Las observaciones de abajo del resultado van en orden de prioridad: primero lo que te descarta antes de que alguien te lea —más de dos páginas, un documento que el sistema no puede leer, sin correo o teléfono legibles—, y luego lo que la vacante pide y no aparece.
Qué hacer con las palabras que faltan
Si las sabes hacer, escríbelas con esas mismas palabras dentro de la función donde las aplicaste: no en una lista suelta al final. Si no las sabes hacer, no las pongas; un ATS te deja pasar y la entrevista te devuelve. Y si la vacante pide diez cosas y tú cumples seis de verdad, postula igual: los avisos describen al candidato ideal, no al que contratan.
Cada vacante tiene sus propias palabras. La hoja de vida que cubre el 80 % de una cubre el 30 % de la siguiente, y por eso una sola versión para todas las postulaciones no funciona. Ese es el trabajo que la versión completa del servicio hace por cada vacante en un minuto, sin inventar experiencia y editable antes de descargar.
Límites
Puedes hacer cinco análisis al día desde la misma conexión. Los archivos aceptados son PDF y Word de hasta 5 MB. Si tu hoja de vida es una imagen escaneada o está diseñada en columnas, el análisis leerá poco texto y te lo dirá: ese mismo problema lo tiene cualquier ATS, y es lo primero que conviene arreglar. Algunos portales de empleo bloquean la lectura automática de la vacante; si el enlace falla, copia y pega el texto del aviso.
Si tienes dudas sobre qué es un ATS, si la hoja de vida es lo mismo que el currículum o cómo se paga el acompañamiento, están respondidas en las preguntas frecuentes.